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Confucio y las ciencias del aprendizaje.

Es asombroso que cinco siglos antes de Cristo, Confucio haya entendido tanto acerca del aprendizaje, cuando dijo:

``Oigo y olvido; veo y recuerdo; hago y comprendo”

Ahora las ciencias del aprendizaje de adultos nos han dicho algo un poco diferente, más no tanto:

 

 


Olvido casi todo de lo que oigo o veo;
recuerdo algo de lo que oigo y veo;
comprendo sólo lo que cuestiono y converso;
aprendo sólo lo que ensayo y evalúo.

OLVIDO CASI TODO DE LO QUE OIGO O VEO:

Los educadores hablamos 100-200 palabras por minuto y los que nos oyen (a 400-500 palabras por minutos) retienen sólo la mitad o menos durante los primeros minutos y luego la cifra baja al 10-20%

 

RECUERDO ALGO DE LO QUE OIGO Y VEO:

Cuando el estudiante hace ambas cosas simultáneamente, puede aumentar su retención a 20-40%, aunque la curva de aprendizaje comienza a bajar después de 12 minutos, especialmente con presentaciones audio-visuales.

 

COMPRENDO SÓLO LO QUE CUESTIONO Y CONVERSO:

Cuando el aprendizaje se genera en una actividad interpersonal, la retención se aumenta al 50%. El óptimo ambiente para el aprendizaje permite que los y las aprendices formen equipos de aprendizaje con tareas compartidas. Un estudio de la Universidad de Minnesota mostró que se aumentó en 300% el aprendizaje virtual cuando dos estudiantes compartían el mismo computador y tenían ejercicios para realizar juntos.

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APRENDO SÓLO LO QUE ENSAYO Y EVALÚO:

Si queremos llegar a porcentajes mas respetables de aprendizaje con nuestros estudiantes y clientes, debemos integrar el aspecto social y experiencial de aprendizaje con la aplicación práctica de lo que se pretende aprender. “Aprender” algo “interesante” en un taller o clase, sin contextualizarlo a la realidad vivida, practicarlo con retroalimentación apropiada y comprometerse a aplicar y ensayar lo aprendido por un tiempo razonable (seis a ocho repeticiones), es perder el tiempo, energía y dinero de los aprendices, los facilitadores de aprendizaje y la entidad que patrocina la capacitación.

“Adiestrar” es lo que hago a mis Rottweilers. “Enseñar” es lo que hacía con mis hijos cuando eran pequeños. Prefiero facilitar el aprendizaje –el verdadero sentido de “educar” — de mis estudiantes y clientes…es lo único que sirve más allá de las elogiosas evaluaciones del curso.

REFLEXIÓN

¿Cómo evaluamos la capacitación que ofrecemos a la luz de lo anterior?

¿Qué vamos a hacer al respecto?

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